Ecologista y activista por la vivienda desde la militancia de cada día de lucha, mi actividad enlaza con los treinta años de resistencia antinuclear. Madrileña, he vivido muchos años en Extremadura, de donde tuve que salir por mi actividad ecologista. He vivido siempre en el día a día de la gente trabajadora, y entiendo la militancia social y política como una dedicación vital y una forma de comprender el mundo. Como madre y como persona de origen humilde, he tenido que trabajar constantemente para superar las necesidades cotidianas, y he encontrado en mis compañeras un apoyo y una comunidad.

MOTIVACIÓN

No es la primera vez salto del activismo social a la lucha política. Lo doy en esta ocasión porque creo que, en Madrid en Pie, está la alternativa para que el impulso de los movimientos y la activación social que produjo el 15M no se extinga. He participado en política siempre con la radicalidad del movimiento y pensando que lo social y lo político son elementos que se cruzan y deben potenciarse y crecer para proponer una sociedad justa, feminista y ecologista. Hoy, buena parte de las herramientas que teníamos han sido utilizadas y arrastradas por intereses que no tienen que ver con el impulso inicial del municipalismo democrático. Avanzo con Madrid en pie para no dejar que se cierre esa brecha.